lunes, octubre 26, 2009
viernes, octubre 23, 2009
BROOKEN PEACH EN CONCIERTO!!!
CONCIERTO BROKEN PEACH PARA LA MARCHA ASPANAEX !!! Este domingo 25 de Octubre a las 12:30 del mediodía Broken Peach dará un concierto celebrando la XXVI MARCHA ASPANAEX en el Auditorio de Castrelos en Vigo. Vocales:
Lara Rodríguez Pérez
Míriam Rodríguez Pérez
Sandra Estévez
Guitarra:
Pedro González Neira
Bajo:
Kike Calzonetti
Teclas:
Carlos Gil
Batería:
Rubén Bonham
OS ESPERAMOS!!!
viernes, septiembre 25, 2009
Me duele la cabeza en cursiva.
miércoles, septiembre 23, 2009
todo pierde su voz
sin sonido... ni pasos,
ni rebumbio, ni carcajadas,....
hoy todo, por mucho que se grite, hoy todo estará en silencio...
no me importa nada lo más mínimo, sólo yo... sólo el hueco y el eco que he dejado libre en mi cabeza esta tarde, donde hoy, donde precisamente hoy, hoy no suena nada...
tengo neblina en las lentillas, y los párpados me pesan... estoy tan cansada, que no me importa el mundo, sólo mis doloridos pies, y esa maldita picadura en la pierna q ha nacido solo para molestar como otras tantas cosas en la vida....
como un hongo me adapto y me pego a la dichosa banqueta, tomando forma de hoz mi espalda... mi cuello sigue colgando, pero la mente ha dejado de enfocar...
quisiera llegar a mi casa, y ducharme, ducharme lento,muy lento,... dejar que el agua caliente rebote con presión en mi cabeza, en mi nuca, mi ombligo... que taladre mis hombros yme moleste cuando me dé en la cara....
que el vapor abra todos y cada uno de los poros de mi piel, aceitar mis piernas, mis manos, mi espalda.... y tirarme sobre la cama sin nada mas que esa toalla que quedará semiconfusa por no tener donde aferrarse...
hoy no me secaría, hoy dejaría q las gotitas de mi pelo fueran una tras otra entorpeciendo los escalofríos que me interrumpen la relajación... y me dejaría hundir en un trance somnolento, mientras abrazo una almohada perfumada....
hoy todo pierde la voz, hoy no existe el día ni la noche, hoy sólo yo, hoy duermo...
ni rebumbio, ni carcajadas,....
hoy todo, por mucho que se grite, hoy todo estará en silencio...
no me importa nada lo más mínimo, sólo yo... sólo el hueco y el eco que he dejado libre en mi cabeza esta tarde, donde hoy, donde precisamente hoy, hoy no suena nada...
tengo neblina en las lentillas, y los párpados me pesan... estoy tan cansada, que no me importa el mundo, sólo mis doloridos pies, y esa maldita picadura en la pierna q ha nacido solo para molestar como otras tantas cosas en la vida....
como un hongo me adapto y me pego a la dichosa banqueta, tomando forma de hoz mi espalda... mi cuello sigue colgando, pero la mente ha dejado de enfocar...
quisiera llegar a mi casa, y ducharme, ducharme lento,muy lento,... dejar que el agua caliente rebote con presión en mi cabeza, en mi nuca, mi ombligo... que taladre mis hombros yme moleste cuando me dé en la cara....
que el vapor abra todos y cada uno de los poros de mi piel, aceitar mis piernas, mis manos, mi espalda.... y tirarme sobre la cama sin nada mas que esa toalla que quedará semiconfusa por no tener donde aferrarse...
hoy no me secaría, hoy dejaría q las gotitas de mi pelo fueran una tras otra entorpeciendo los escalofríos que me interrumpen la relajación... y me dejaría hundir en un trance somnolento, mientras abrazo una almohada perfumada....
hoy todo pierde la voz, hoy no existe el día ni la noche, hoy sólo yo, hoy duermo...
miércoles, septiembre 16, 2009
se respira invierno...
los colores se ensordecen y mi dedo gordo del pie se calza un calcetín como bufanda... la gente cambia el chiringuito por un café caliente y paraguas... la ruta se hace seria y concentrada, toca reflexión y planificación... de este mes depende gran parte del año...
La rutina se viste con sus mejores galas y deja en el banquillo a la improvisación hasta las vacaciones de Navidad...
Los viejetes le ganan la batalla a los niños haciendose dueños de los parques junto con alguna panda de yonkis que bebe de una litrona del Dia% o de algun brick de vino birlado...
Tengo ganas de pintar, de que cuando atardezca me vista de cebolla con mil capas de ropa porque estoy congelada, tengo ganas de taparme con tantas mantas que su propio peso impida mi propio movimiento, tengo ganas de ponerme unos guantes y beberme una infusión bien calentita, de dibujar mientras la lluvia lucha intentando atravesar los cristales escapando de los relámpagos... tengo ganas de hacer, de producir, de crear, de materializar,...
Hoy la luz ya no estaba embriagada, se respira invierno.
La rutina se viste con sus mejores galas y deja en el banquillo a la improvisación hasta las vacaciones de Navidad...
Los viejetes le ganan la batalla a los niños haciendose dueños de los parques junto con alguna panda de yonkis que bebe de una litrona del Dia% o de algun brick de vino birlado...
Tengo ganas de pintar, de que cuando atardezca me vista de cebolla con mil capas de ropa porque estoy congelada, tengo ganas de taparme con tantas mantas que su propio peso impida mi propio movimiento, tengo ganas de ponerme unos guantes y beberme una infusión bien calentita, de dibujar mientras la lluvia lucha intentando atravesar los cristales escapando de los relámpagos... tengo ganas de hacer, de producir, de crear, de materializar,...
Hoy la luz ya no estaba embriagada, se respira invierno.
jueves, septiembre 03, 2009
¿...?
Me aburro, me bloqueo, mi reloj no avanza, mi espalda se rompe en cachos y solo pienso en equilibrar la ansiedad de explotar con la de descansar, ya no pido soñar ni ocurrir....
No hay sonidos q me calmen, ni mi música, ni el silencio, solo ronroneos abstractos que rebotan de un lado al otro, una y otra vez, entre neblinas que lo hacen todo más confuso....duérmete cabeza!
Estoy como en una caja de cartón, donde lo orgánico se hace inerte y sólo veo gente pasar, caras sin rostro, personalidades insípidas que me agotan pq no tienen nada más que decirme ni que preguntarme...
Busco la chispa, pero hoy expiró y a casa no creo que vuelva hasta mañana... duérmete cabeza!
No hay sonidos q me calmen, ni mi música, ni el silencio, solo ronroneos abstractos que rebotan de un lado al otro, una y otra vez, entre neblinas que lo hacen todo más confuso....duérmete cabeza!
Estoy como en una caja de cartón, donde lo orgánico se hace inerte y sólo veo gente pasar, caras sin rostro, personalidades insípidas que me agotan pq no tienen nada más que decirme ni que preguntarme...
Busco la chispa, pero hoy expiró y a casa no creo que vuelva hasta mañana... duérmete cabeza!
martes, septiembre 01, 2009
Seda (fragmento) Alessandro Baricco
sábado, agosto 22, 2009
Del objeto cualquiera
Eliseo Diego (Cuba, 1920-1994).
" Un ciego de nacimiento tropezó, por casualidad, con cierto objeto que llegó a ser su única posesión sobre la tierra. No pudo nunca saber qué cosa fuese, pero le bastaba que sus dedos lo tocasen en un punto y, a partir de este principio, recorriesen el maravilloso nacer de las formas unas de otras en sucesivos regalos de increíble gracia. Pero en realidad no le bastaba, porque la parte que sabía no era más que la sed de lo perdido, y comprendiendo que jamás llegaría a poseerlo enteramente, lo regaló a un sordo, amigo suyo de la infancia, que lo visitó por casualidad una tarde.
-¡Qué hermosas muchachas!-, vociferó el sordo.
-¿Qué muchachas?-, gritó el ciego. -¡Ésas!-, aulló el sordo, señalando el objeto. Al fin comprendió que no se entenderían nunca de aquel modo y le puso al ciego el objeto entre las manos. El ciego repasó el peso familiar de las formas. -¡Ah, sí, las muchachas!-, murmuró. Y se las regaló al sordo.
El sordo se las llevó a la casa. Eran tres muchachas, cogidas de las manos. Gráciles e infinitas respondíanse las líneas de los cabellos, los brazos y los mantos. Eran de marfil casi transparente. Vetas de lumbre atravesábanla por dentro. El sordo, cuyos ojos eran de águila, sorprendió en el pedestal un resorte. Al apretarlo comenzaron a danzar las doncellas. Pero luego el sordo comprendió que jamás llegaría a poseerlas enteramente, y regaló las tres danzantes a un amigo que vino a visitarlo.
-¡Qué hermosa música!-, dijo el hombre, señalando a las doncellas. -¿Cómo?-, dijo el sordo. -¡La música de la danza!-, explicó el hombre. -Sí -dijo el sordo-, música entendí, pero no sabía que hubiese.- Y regaló al hombre las tres danzantes.
El hombre se las llevó a la casa. Era la música como el soplar del viento en las cañas: agonizaba y nacía de sí misma, y su figura eran las tres danzantes. Maravillado, el hombre contemplaba la perfecta unidad de la figura, la música y la danza. Pero luego comprendió que jamás llegaría a poseerlas enteramente y las regaló a un sabio que vino a visitarlo.
-¡Las Tres Gracias!-, exclamó el sabio. -¿Sabe usted lo que tiene? ¡Son las Tres Gracias que hizo Balduino para la hija del Duque de Borgoña!- El hombre comprendió que aquéllos eran los nombres del misterioso apartamento que había en los rostros de las danzantes. -Usted piensa en ellas-, confirmó, señalándolas. Y el sabio se llevó las Tres Gracias a su casa.
Allí, encerrado en su gabinete, las hacía danzar y les pensaba en alta voz los nombres verdaderos, las secretas relaciones de sus cuerpos en la danza y de la danza y los sonidos, el mágico nacimiento de sus cuerpos, hijos de la divinidad y el amor del artesano. Pero a poco murió el sabio, llevándose la angustiosa sensación de que jamás, por mucho que viviese, las poseería enteramente.
Su ignorante familia vendió las Tres Gracias a un anticuario, no menos ignorante, que las abandonó en el escaparate de los juguetes. Allí las vio un niño, cierta noche. Con la nariz pegada al vidrio se estuvo largo tiempo, amargo porque jamás las tendría. Así había de ser, porque, a poco de marcharse el niño a su casa, un incendio devoró la tienda, y, en la tienda, las Gracias.
Esa noche el niño las sonó al dormirse. Y fueron suyas, enteras, eternas. "
" Un ciego de nacimiento tropezó, por casualidad, con cierto objeto que llegó a ser su única posesión sobre la tierra. No pudo nunca saber qué cosa fuese, pero le bastaba que sus dedos lo tocasen en un punto y, a partir de este principio, recorriesen el maravilloso nacer de las formas unas de otras en sucesivos regalos de increíble gracia. Pero en realidad no le bastaba, porque la parte que sabía no era más que la sed de lo perdido, y comprendiendo que jamás llegaría a poseerlo enteramente, lo regaló a un sordo, amigo suyo de la infancia, que lo visitó por casualidad una tarde.
-¡Qué hermosas muchachas!-, vociferó el sordo.
-¿Qué muchachas?-, gritó el ciego. -¡Ésas!-, aulló el sordo, señalando el objeto. Al fin comprendió que no se entenderían nunca de aquel modo y le puso al ciego el objeto entre las manos. El ciego repasó el peso familiar de las formas. -¡Ah, sí, las muchachas!-, murmuró. Y se las regaló al sordo.
El sordo se las llevó a la casa. Eran tres muchachas, cogidas de las manos. Gráciles e infinitas respondíanse las líneas de los cabellos, los brazos y los mantos. Eran de marfil casi transparente. Vetas de lumbre atravesábanla por dentro. El sordo, cuyos ojos eran de águila, sorprendió en el pedestal un resorte. Al apretarlo comenzaron a danzar las doncellas. Pero luego el sordo comprendió que jamás llegaría a poseerlas enteramente, y regaló las tres danzantes a un amigo que vino a visitarlo.
-¡Qué hermosa música!-, dijo el hombre, señalando a las doncellas. -¿Cómo?-, dijo el sordo. -¡La música de la danza!-, explicó el hombre. -Sí -dijo el sordo-, música entendí, pero no sabía que hubiese.- Y regaló al hombre las tres danzantes.
El hombre se las llevó a la casa. Era la música como el soplar del viento en las cañas: agonizaba y nacía de sí misma, y su figura eran las tres danzantes. Maravillado, el hombre contemplaba la perfecta unidad de la figura, la música y la danza. Pero luego comprendió que jamás llegaría a poseerlas enteramente y las regaló a un sabio que vino a visitarlo.
-¡Las Tres Gracias!-, exclamó el sabio. -¿Sabe usted lo que tiene? ¡Son las Tres Gracias que hizo Balduino para la hija del Duque de Borgoña!- El hombre comprendió que aquéllos eran los nombres del misterioso apartamento que había en los rostros de las danzantes. -Usted piensa en ellas-, confirmó, señalándolas. Y el sabio se llevó las Tres Gracias a su casa.
Allí, encerrado en su gabinete, las hacía danzar y les pensaba en alta voz los nombres verdaderos, las secretas relaciones de sus cuerpos en la danza y de la danza y los sonidos, el mágico nacimiento de sus cuerpos, hijos de la divinidad y el amor del artesano. Pero a poco murió el sabio, llevándose la angustiosa sensación de que jamás, por mucho que viviese, las poseería enteramente.
Su ignorante familia vendió las Tres Gracias a un anticuario, no menos ignorante, que las abandonó en el escaparate de los juguetes. Allí las vio un niño, cierta noche. Con la nariz pegada al vidrio se estuvo largo tiempo, amargo porque jamás las tendría. Así había de ser, porque, a poco de marcharse el niño a su casa, un incendio devoró la tienda, y, en la tienda, las Gracias.
Esa noche el niño las sonó al dormirse. Y fueron suyas, enteras, eternas. "
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
